Ácido fólico
El ácido fólico es una vitamina del complejo B, soluble en agua, que cumple una función muy importante durante el embarazo.
El ácido fólico ayuda a que la placenta se desarrolle con normalidad y ayuda a evitar complicaciones en el desarrollo del cerebro y de la columna vertebral del bebé. También interviene en la producción y división de las células. Una de las complicaciones más comunes que se puede producir durante el embarazo y cuyo origen es la falta de ácido fólico o folato es lo que se denomina espina bífida. La espina bífida es una complicación en la columna vertebral del bebé, que puede llegar a producir parálisis en los miembros inferiores del cuerpo.
Para evitar estos riesgos, es importante que la madre consuma la dosis adecuada de ácido fólico antes y al inicio del embarazo ya que estos defectos en el bebé se producen durante el primer mes de embarazo, cuando muchas mujeres todavía ni saben que están embarazadas. Por este motivo y para evitar este riesgo, es especialmente importante que cualquier mujer en edad fértil, que tenga probabilidad o que busque quedar embarazada empiece a consumir ácido fólico. El ácido fólico es siempre bueno para el organismo, incluso si no se está embarazada. Por ello, es muy recomendable que una mujer se acostumbre a tomarlo.
Si bien el ácido fólico se encuentra presente en muchos alimentos, éste se pierde durante la cocción. Los alimentos que contienen ácido fólico son, entre otros: banana, brócoli, harinas, panes, lentejas, guisantes, verduras de hojas verdes, frutas cítricas y cereales. Generalmente los cereales suelen contener una proporción bastante alta de ácido fólico.
En cualquier caso, muchos médicos suelen recetar en cualquier embarazo algún suplemento dietario de ácido fólico para asegurarse que el organismo recibe y asimila el ácido fólico necesario para el desarrollo normal del bebé.
