Ecografía
Una ecografía es una prueba de diagnóstico no invasiva que utiliza ondas sonoras (ultrasonido) para crear una imagen visual del bebé, de la placenta y del útero, así como de otros órganos pélvicos. Esto le posibilita al ginecólogo reunir información sobre el progreso de tu embarazo y sobre la salud de tu bebé.
Durante la prueba, el aparato de ecografía (ecógrafo) bombardea ondas sonoras de alta frecuencia (ultrasonido) a través del útero, que rebotan contra tu bebé. Estas ondas se descodifican en imágenes de video a través de un ordenador, pudiendo así conocer la forma, posición y movimientos del bebé.
La mayoría de las mujeres tienen por lo menos una ecografía, entre la semana 16 y la semana 20 del embarazo. Pero también es habitual realizarse una ecografía en la semana 4 ó 5, para confirmar que todo marcha correctamente.
La información que se puede recopilar a través de las ecografías es mucha y de vital importancia:
- Latidos del corazón del bebé: Para que el ginecólogo se asegure de que los latidos del corazón son normales, es posible medir el número exacto de latidos por minuto.
- Ubicación del bebé: A través de una ecografía, es posible cerciorarse de que el bebé se está desarrollando dentro del útero y que no se trata de un embarazo ectópico; esto es, que el bebé se encuentra en una trompa de Falopio o en otro lugar que no sea el útero.
- Tamaño del bebé: El ecógrafo medirá el cráneo del bebé, su fémur y su abdomen, para confirmar de que el tamaño es el correcto según el tiempo de gestación.
- Chequear si hay más de un feto: La ecografía del primer trimestre permite descartar o confirmar que estés teniendo un embarazo múltiple.
- Ubicación de la placenta: A través de la ecografía puedes detectar la posición de la placenta. Si la placenta está ubicada cubriendo el cuello del útero, puede provocarte dolores y una severa hemorragia. Si la placenta está mal ubicada durante el primer trimestre, seguramente te harán un seguimiento durante el embarazo para ver si se corrige. Si tu placenta está mal ubicada al principio, no te preocupes porque probablemente se irá corrigiendo a medida que se acerque la fecha probable de parto. Sólo un pequeño porcentaje de placentas mal ubicadas antes de la semana 20 han seguido mal ubicadas en el momento del parto.
- Comprobar anomalías físicas: Gracias a la ecografía, podrás descartar la posibilidad de que el bebé presente alguna malformación. Para lograr esto, el ecógrafo examinará de cerca al bebé y su anatomía básica, incluyendo la cabeza, cuello, pecho, corazón, columna vertebral, estómago, riñones, la vejiga, los brazos, las piernas y el cordón umbilical para asegurarse de que están desarrollándose correctamente.
- Determinar el sexo del bebé: Si las ansias te pueden, a través de una ecografía podrás saber cual es el sexo del bebé entre la semana 16 y 20 del embarazo. Esto podrá realizarse a menos que, por ejemplo, tu hijo esté cubriéndose los genitales durante la ecografía. Pero si no deseas saber el sexo de tu bebé hasta tenerlo en tus brazos, hazle saber al ginecólogo este deseo, para evitar que te lo diga y que rompa la magia.
La mayoría de los futuros padres, sobretodo los primerizos, esperan con ansias el momento de la ecografía, ya que éste es el momento en el que pueden ver a su bebé. Después de cada ecografía, podrás guardar una impresión de la ecografía como recuerdo. No te preocupes y disfruta de ese momento al máximo, y no olvides que el objetivo principal de la ecografía es proporcionar información sobre la salud de tu bebé, su desarrollo y detectar posibles problemas durante el embarazo.
